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La UE retoca los controles a conductores: claves para el transporte por carretera

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La Unión Europea encara la recta final para cerrar una reforma de la normativa del permiso de conducir y de los mecanismos para comprobar la aptitud para ponerse al volante. El debate político se ha centrado sobre todo en los conductores particulares y en las personas de mayor edad, pero el sector del transporte lo sigue de cerca: cualquier ajuste en los criterios de salud o en la renovación de permisos puede acabar afectando al colectivo profesional.

Este texto ha sido elaborado íntegramente por una persona, no por una inteligencia artificial. Refleja el conocimiento y la experiencia del redactor que lo creó.

El texto de compromiso incorpora varias novedades: un permiso de conducir digital válido en toda la UE, cambios en el enfoque de las revisiones de salud y nuevas exigencias para quienes aún están ganando experiencia al volante.

Para el transporte de mercancías y viajeros, la reforma es relevante. La plantilla de conductores envejece y, en muchos países, la falta de mano de obra lleva años siendo un problema. Por ello, cualquier modificación en los reconocimientos médicos o en las condiciones para mantener el permiso puede tener efectos en cadena en el mercado.

Los permisos profesionales mantienen su vigencia

Para el transporte por carretera, el mensaje principal es claro: el paquete pactado no altera la duración de los permisos de los conductores profesionales.

Según el texto de compromiso, los permisos de las categorías C, CE, D y DE seguirán expidiéndose por cinco años. Dado que los profesionales ya pasan reconocimientos médicos periódicos y pruebas psicológicas, las instituciones europeas no han planteado restricciones adicionales en este punto.

El foco de la reforma está en los conductores particulares

Las discusiones más intensas han girado en torno a las categorías A y B. Una de las propuestas que más controversia generó en la Comisión Europea fue imponer revisiones médicas obligatorias cada cinco años a partir de los 70 años.

Esa idea no logró respaldo en el Parlamento Europeo. El acuerdo mantiene, con carácter general, una vigencia de 15 años para los permisos de coche y moto. Aun así, los Estados miembros podrán acortar ese plazo para los conductores de más edad y vincular la renovación a controles de salud más frecuentes.

El texto fija el umbral en los 65 años. En la práctica, cada país podrá introducir requisitos adicionales a partir de esa edad, aunque no estará obligado a hacerlo.

Reconocimiento médico o declaración de salud

La reforma también redefine cómo se verifica la aptitud para conducir en el caso de quienes no conducen de forma profesional.

Antes de obtener el primer permiso o de renovarlo, habrá que pasar una evaluación de salud que incluya, entre otros aspectos, la vista y el estado cardiovascular. Al mismo tiempo, se permitirá que los Estados miembros sustituyan el reconocimiento médico tradicional de conductores de coche y moto por un formulario de autoevaluación de salud.

La elección entre uno u otro modelo quedará en manos de cada país.

Más peso para la atención primaria

El borrador incorpora además medidas que afectan a los médicos de familia. Se les reconoce el derecho —y, en determinadas situaciones, la obligación— de informar a la autoridad competente sobre pacientes cuya condición médica pueda suponer un riesgo para la seguridad vial.

Esto se aplicaría cuando una enfermedad pueda limitar la conducción segura, con independencia de la edad del conductor.

Permiso digital y calendario de aplicación

Entre las piezas del paquete figura un permiso de conducir digital armonizado y reconocido en toda la Unión Europea.

Una vez que la directiva se apruebe formalmente, los Estados miembros dispondrán de cuatro años para trasladar las nuevas normas a su legislación. En la práctica, los cambios empezarían a aplicarse previsiblemente entre 2028 y 2029.

Para el transporte, el efecto inmediato es, sobre todo, de continuidad para los conductores profesionales. A la vez, el debate europeo sobre edad y aptitud para conducir apunta a que la salud tendrá cada vez más protagonismo a medida que la población envejece, también cuando se hable del futuro de la mano de obra en el transporte por carretera.

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