En un artículo publicado el 26 de enero, John Manners-Bell, director ejecutivo de Ti Insight, señala que las políticas destinadas a proteger a los trabajadores —como el incremento del salario mínimo y la ampliación de los derechos laborales— están teniendo un efecto no deseado: reducir la dependencia de la mano de obra humana en la logística.
Según Manners-Bell, hasta ahora los proveedores logísticos tenían pocas opciones: absorber los mayores costes laborales o trasladarlos a los clientes. La caída de los costes y la mayor disponibilidad de tecnologías de automatización ofrecen hoy una alternativa, permitiendo a las empresas mantener o aumentar la productividad mientras reducen el tamaño de sus plantillas.
En lugar de asumir unos costes laborales en constante aumento, los directivos pueden invertir en soluciones que mantengan o incrementen la productividad y, al mismo tiempo, reduzcan la mano de obra”, escribe Manners-Bell.
Ti Insight señala que esta tendencia ya es visible desde hace tiempo en mercados de alto coste como Alemania y que cada vez se percibe más en otros lugares, incluido el Reino Unido, a medida que la automatización se vuelve más accesible. Sin embargo, el análisis advierte que el cambio beneficia principalmente a los grandes grupos logísticos con acceso a capital y conocimientos técnicos, dejando en desventaja a los operadores pequeños y medianos.
Manners-Bell también cuestiona si la automatización generará un volumen significativo de nuevo empleo. Según Ti Insight, la fabricación y el mantenimiento de los sistemas automatizados probablemente crearán pocos puestos de trabajo, mientras que los vehículos autónomos y el análisis impulsado por IA podrían reducir aún más la demanda de funciones tanto manuales como administrativas en la logística.
Ti Insight concluye que los gobiernos deberán replantearse sus políticas laborales y fiscales, ya que las empresas responden a la regulación acelerando la transición hacia modelos operativos con menor dependencia de la mano de obra.







