Gendarmerie de la Charente-Maritime/Facebook

Más de 300 km fuera del registro del tacógrafo. En Europa, estas manipulaciones pueden acarrear sanciones muy elevadas

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Durante una inspección en Francia, los agentes descubrieron que un camión había recorrido 634 kilómetros, mientras que el tacógrafo solo registraba 301. El conductor admitió que utilizaba un mando a distancia para ocultar parte del tiempo de conducción y las autoridades le exigieron un depósito de 3.750 euros. El caso se enmarca en el endurecimiento de las sanciones contra la manipulación de estos equipos en Europa.

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Lo más importante:

  • El tacógrafo del camión inspeccionado en Francia registraba 301 kilómetros, frente a los 634 recorridos realmente por el vehículo.
  • El conductor admitió que empleaba un mando a distancia para ocultar tiempo de conducción. Además, no pudo presentar la licencia comunitaria exigida durante el control.
  • Las autoridades francesas exigieron un depósito de 3.750 euros. La manipulación de los equipos de control puede castigarse con hasta un año de prisión y una multa de hasta 30.000 euros.
  • Desde el 1 de agosto de 2026, manipular un tacógrafo en Suecia puede acarrear una multa o hasta un año de prisión.
  • Otros países también aplican sanciones que van mucho más allá de una multa de tráfico: en Polonia, determinados casos pueden acabar con hasta cinco años de prisión, mientras que en la República Checa el depósito puede alcanzar las 200.000 coronas checas.

El control se llevó a cabo en Saint-Jean-d’Angély, en el departamento francés de Charente-Maritime. Al revisar la documentación del vehículo, los agentes de la unidad motorizada de Saintes detectaron una diferencia considerable entre la distancia registrada por el tacógrafo y el kilometraje real del camión.

La discrepancia ascendía a 333 kilómetros. Finalmente, el conductor entregó el mando a distancia y reconoció que lo había utilizado para ocultar parte del tiempo que había pasado al volante.

El tacógrafo registraba 301 kilómetros, pero el camión recorrió 634

Según el registro del aparato, el camión había recorrido 301 kilómetros. Sin embargo, la inspección confirmó que la distancia real era de 634 kilómetros. El conductor explicó que utilizaba un mando a distancia capaz de interferir en el funcionamiento del tacógrafo, por lo que una parte de la actividad del vehículo no había quedado registrada correctamente.

A esta infracción se sumó la falta de la licencia comunitaria, que el conductor no pudo presentar durante el control. Ante estas irregularidades, las autoridades francesas exigieron un depósito de 3.750 euros.

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Francia: hasta 30.000 euros y un año de prisión

El depósito exigido en este caso constituye una de las posibles consecuencias de manipular un tacógrafo en Francia. La legislación del país contempla sanciones más severas.

El Código de Transporte francés establece penas de hasta un año de prisión y multas de hasta 30.000 euros para quienes falsifiquen datos electrónicos o modifiquen ilegalmente equipos utilizados para el control. Además, el vehículo puede quedar inmovilizado hasta que vuelva a cumplir la normativa.

El uso indebido de la tarjeta de conductor también puede dar lugar a sanciones independientes. Conducir con la tarjeta de otra persona, utilizar una tarjeta no válida o circular sin introducir la tarjeta obligatoria en el tacógrafo puede conllevar hasta seis meses de prisión y una multa de hasta 3.750 euros.

El caso francés también evidencia que las técnicas de manipulación están evolucionando. Además del tradicional imán, un mando a distancia permite al conductor influir en el sistema desde el interior de la cabina.

Suecia: manipular el tacógrafo también puede llevar a prisión

Desde el 1 de agosto de 2026, Suecia aplica nuevas normas contra la manipulación de tacógrafos y otros abusos graves relacionados con estos dispositivos. El Parlamento sueco aprobó los cambios en junio.

Con la nueva regulación, alterar un tacógrafo puede castigarse con una multa o con una pena de hasta un año de prisión. La infracción incluye falsificar, bloquear o borrar los datos almacenados por el tacógrafo o la tarjeta de conductor, así como utilizar un vehículo equipado para facilitar este tipo de interferencias.

La norma también alcanza a quienes fabriquen, desarrollen, posean, distribuyan o vendan dispositivos destinados a manipular tacógrafos. Estas actividades pueden ser sancionadas igualmente con hasta un año de prisión.

La policía sueca también puede registrar a los conductores en circunstancias concretas y limitadas, por ejemplo, cuando existan motivos para sospechar un abuso grave relacionado con la tarjeta de otra persona. La reforma amplía además las posibilidades de inspeccionar vehículos en busca de equipos de manipulación.

Polonia: hasta cinco años de prisión

En Polonia, la manipulación del tacógrafo puede dar lugar a responsabilidad penal cuando también afecta al cuentakilómetros del vehículo. El artículo 306a del Código Penal establece que quien modifique la lectura del odómetro o altere la precisión de su medición se enfrenta a una pena de entre tres meses y cinco años de prisión.

La misma responsabilidad puede aplicarse a quien encargue o instigue la manipulación. Además, la normativa de transporte contempla sanciones administrativas independientes por incumplir las reglas de uso del tacógrafo.

España: la manipulación puede convertirse en delito

En España, interferir en el funcionamiento de un tacógrafo puede llegar a constituir un delito de falsedad documental.

Este criterio quedó reforzado por una sentencia del Tribunal Supremo de 2020 relacionada con un tacógrafo modificado para registrar un periodo de descanso mientras el vehículo continuaba circulando.

En función de la calificación jurídica de los hechos, la conducta puede conllevar hasta tres años de prisión. La empresa también podría asumir responsabilidad si la investigación demuestra que participó en la manipulación o animó al conductor a eludir las normas.

Italia: multas y posible responsabilidad penal

Italia aborda las infracciones relacionadas con el tacógrafo desde dos perspectivas. Las normas de tráfico prevén sanciones administrativas, mientras que la manipulación deliberada del equipo también puede dar lugar a un procedimiento penal. Para el conductor, la multa administrativa puede oscilar entre 868 y 3.481 euros, además de una posible suspensión del permiso de conducir.

Cuando la interferencia es intencionada, también pueden aplicarse las disposiciones penales relativas a la retirada o inutilización de sistemas de seguridad destinados a proteger a los trabajadores frente a accidentes. En esos casos, la pena máxima puede alcanzar los cinco años de prisión.

Por ello, la calificación jurídica de la conducta resulta determinante. Un fallo de funcionamiento del tacógrafo no conduce automáticamente a un proceso penal, pero una manipulación deliberada puede recibir un tratamiento mucho más grave que un incumplimiento ordinario de los tiempos de conducción.

República Checa: depósitos de hasta 200.000 coronas

Durante los controles en carretera de la República Checa, las autoridades pueden exigir un depósito elevado cuando exista riesgo de que la empresa de transporte eluda el procedimiento o de que posteriormente resulte difícil cobrar la sanción. El importe puede oscilar entre 5.000 y 200.000 coronas checas. Para determinarlo se tienen en cuenta, entre otros factores, la gravedad y la duración de la infracción, así como el alcance de los daños. En ningún caso puede superar la sanción máxima prevista para la conducta.

Si se confirma la manipulación del tacógrafo, el vehículo también puede quedar inmovilizado hasta que se retire el dispositivo ilegal o se elimine la modificación y el equipo vuelva a funcionar correctamente.

Las manipulaciones graves o reiteradas también pueden perjudicar la honorabilidad del transportista, uno de los requisitos necesarios para operar como empresa de transporte por carretera.

Manipular el tacógrafo ya no es solo cuestión de una multa

La inspección francesa muestra la magnitud de la alteración del registro de actividad. El camión había recorrido 634 kilómetros, pero el tacógrafo solo reflejaba 301.

Las normas de distintos países europeos apuntan en la misma dirección: los casos más graves dejan de tratarse como simples infracciones de la legislación de transporte.

Francia contempla hasta un año de prisión y una multa de 30.000 euros. En Suecia, las normas introducidas en agosto permiten imponer también hasta un año de prisión. En Polonia, una manipulación que afecte al cuentakilómetros puede acabar con una pena de hasta cinco años, mientras que la manipulación deliberada puede generar responsabilidad penal en España e Italia.

Los mandos a distancia, los imanes, las interferencias en los sensores y las modificaciones electrónicas pueden ser técnicamente distintos, pero persiguen el mismo objetivo: ocultar la actividad real del vehículo y generar registros que no coincidan con el trayecto efectivamente realizado.

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