Para los operadores internacionales que trabajan en Suecia, la reforma afecta de forma directa: conductas que hasta ahora solían resolverse con una multa pasarán, en muchos casos, a considerarse delitos con posibilidad de prisión. Al mismo tiempo, el nuevo marco amplía las facultades de la policía y de los inspectores en carretera, con herramientas adicionales para detectar manipulaciones.
Hasta un año de prisión por manipular el tacógrafo
El eje de la reforma es una norma específica contra la manipulación del tacógrafo y prácticas asociadas. Con el esquema actualizado, las siguientes conductas podrán castigarse con multa o con hasta un año de prisión:
- modificar, borrar o volver ilegible la información registrada en discos y en impresiones del tacógrafo;
- falsear, bloquear o eliminar datos almacenados en la memoria del tacógrafo digital o en la tarjeta del conductor;
- circular con un vehículo equipado con dispositivos destinados a interferir en el funcionamiento del tacógrafo, aunque en el control no se acredite una manipulación en curso;
- fabricar, desarrollar, poseer, distribuir, vender u ofrecer dispositivos y software utilizados para alterar el tacógrafo.
Además, los legisladores suecos han decidido que también exista responsabilidad penal por actos preparatorios vinculados a estas infracciones.
También aumentan las sanciones administrativas para las empresas de transporte cuando se hayan obtenido tarjetas de conductor con datos falsos o mediante documentos falsificados. En esos casos, la multa por infracción pasa de 8.000 a 20.000 coronas suecas (de 3.100 a 7.700 złotych).
Más facultades en los controles en carretera
La reforma también refuerza la capacidad de actuación de las autoridades. Cuando exista una sospecha razonable de infracción, un agente de policía o un inspector podrá registrar el vehículo o el conjunto para localizar equipos destinados a manipular el tacógrafo.
La policía contará asimismo con la posibilidad de registrar al conductor e inspeccionar su equipaje para encontrar tarjetas ajenas o falsificadas. Y, si la situación exige actuar de inmediato, los inspectores técnicos podrán registrar el vehículo por su cuenta y asegurar elementos que puedan servir como prueba, como imanes u otros dispositivos utilizados para interferir en el tacógrafo.
Los cambios abordan, además, problemas prácticos cuando no se dispone de la infraestructura técnica necesaria para comprobaciones detalladas. Policía e inspectores podrán ordenar que el vehículo se traslade a otro lugar si es imprescindible para completar una inspección a fondo o utilizar equipos de diagnóstico especializados.
Inspecciones sorpresa también en instalaciones privadas
Otra novedad afecta a las denominadas flygande inspektioner, es decir, controles técnicos sin previo aviso. Con las reglas revisadas, estas inspecciones no se limitarán a las carreteras públicas: también podrán realizarse en propiedades privadas, como centros logísticos, terminales de transbordo y otros emplazamientos donde haya vehículos dedicados al transporte por carretera.
En la práctica, esto permite que, en determinados casos, las autoridades inspeccionen un camión incluso antes de que acceda a la red viaria pública.
Una estrategia conjunta de control
La reforma también contempla la elaboración de una estrategia común de supervisión por parte de Transportstyrelsen, la Policía y la Fiscalía. El documento debería definir cómo prevenir y detectar la manipulación del tacógrafo, cómo gestionar las investigaciones y cómo perseguir a los infractores de manera más eficaz. En términos operativos, se prevén actuaciones más coordinadas, incluidos controles en empresas de transporte.
Además, la policía remitirá a Transportstyrelsen información de cada control en carretera para su uso en el sistema de clasificación de riesgo de las empresas, y cualquier sospecha de manipulación del tacógrafo se comunicará a la autoridad competente.
Las nuevas normas entran en vigor el 1 de agosto de 2026
Las disposiciones empezarán a aplicarse a partir del 1 de agosto de 2026. Desde esa fecha, la manipulación del tacógrafo tendrá consecuencias más severas, mientras que la policía y los órganos de inspección dispondrán de más herramientas para detectar estas conductas y llevarlas ante la justicia. El Gobierno sueco defiende que el cambio mejorará la seguridad vial y frenará prácticas desleales en el transporte por carretera.









