Estas nuevas conexiones se anuncian mientras el transporte marítimo y los flujos energéticos en el Golfo siguen bajo presión, lo que vuelve a poner en evidencia la fragilidad de los itinerarios que dependen de Ormuz y, a la vez, eleva el peso estratégico de los puertos saudíes del oeste.
Según Marine Insight, que cita a la Autoridad Portuaria Saudí (Mawani), ya opera un servicio entre el Puerto Islámico de Yeda, Salalah (Omán) y el puerto de Yibuti, con capacidad de hasta 1.730 TEU.
El objetivo es facilitar las operaciones de importación y exportación y mejorar la conectividad del país con puertos regionales e internacionales. Además, refuerza el papel de Yeda como nodo del mar Rojo justo cuando cargadores y navieras revisan sus opciones entre el Golfo, el mar Rojo y África oriental.
Mawani también comunicó anteriormente, a través de la Saudi Press Agency, un segundo servicio: Red Sea Express. Esta línea une el Puerto Islámico de Yeda y el puerto industrial King Fahd en Yanbu con Ain Sokhna (Egipto) y Aqaba (Jordania), y ofrece una capacidad de hasta 1.100 TEU.
La ventana temporal es clave. Reuters informó de que el estrecho de Ormuz ha quedado, en la práctica, bloqueado por el conflicto que involucra a Irán, lo que interrumpe uno de los corredores más relevantes del mundo para el petróleo y el gas. Por esa franja marítima entre Irán y Omán suele circular aproximadamente una quinta parte del suministro diario global de crudo y gas natural licuado.
Los puertos del mar Rojo ganan protagonismo
Arabia Saudí ya cuenta con una de las principales alternativas regionales a Ormuz: el oleoducto Este-Oeste, que traslada crudo desde los yacimientos del este hasta Yanbu, en la costa del mar Rojo.
Reuters señaló en abril que esta infraestructura, de 1.200 kilómetros, puede mover hasta 7 millones de barriles al día hacia Yanbu, aunque el volumen exportable depende de la disponibilidad de buques y atraques. Desde Yanbu, los envíos pueden dirigirse a Europa a través del canal de Suez o bajar hacia el sur por Bab el-Mandeb con destino a Asia.
Eso sí: estos nuevos servicios de contenedores no sustituyen el papel de Ormuz en el comercio del Golfo. Su capacidad es limitada frente al volumen que normalmente absorben los grandes corredores marítimos de la zona. Aun así, son una muestra de lo rápido que los puertos fuera del Golfo pueden ganar valor estratégico cuando un único punto de estrangulamiento deja de ser fiable, elevando el riesgo.
La rotación Yeda–Salalah–Yibuti aporta a Arabia Saudí un enlace directo entre el mar Rojo, Omán y el Cuerno de África. Por su parte, Red Sea Express conecta la fachada occidental saudí con Egipto y Jordania, apuntalando el comercio regional de corta distancia en el norte del mar Rojo.









