Representantes del sector presentaron en IAA Transportation 2026 sus planes para acelerar la expansión de los camiones de hidrógeno y de la infraestructura de repostaje en Europa.

Camiones de hidrógeno al coste del diésel: la garantía que propone H2Accelerate

Puedes leer este artículo en 5 minutos

¿Comprarían las empresas de transporte un camión de hidrógeno si tuvieran la certeza de que su coste total de propiedad no superará al de un modelo diésel? H2Accelerate quiere que la Unión Europea convierta esa promesa en una garantía y cubra temporalmente la diferencia de costes mediante ayudas vinculadas al consumo de hidrógeno o a los kilómetros recorridos.

Este texto ha sido elaborado íntegramente por una persona, no por una inteligencia artificial. Refleja el conocimiento y la experiencia del redactor que lo creó.

Puntos clave:

  • H2Accelerate plantea un «mecanismo de garantía de paridad del coste total de propiedad» para los camiones de hidrógeno.
  • La ayuda cubriría únicamente la diferencia restante tras aplicar subvenciones, exenciones de peajes y créditos para combustibles.
  • El apoyo podría calcularse en función del hidrógeno consumido, de los kilómetros recorridos o mediante un contrato por diferencias.
  • El programa se dirigiría a camiones de cero emisiones de categoría N3 con una masa de 30 toneladas o más y a operaciones en corredores transfronterizos.
  • H2Accelerate quiere incorporar esta medida al próximo marco financiero plurianual de la UE, correspondiente al periodo 2028-2034.

Ayudas ligadas a los kilómetros, no a la compra

En su propuesta publicada el 20 de octubre, H2Accelerate plantea una ayuda temporal para la fase operativa, que se concedería mediante licitaciones competitivas. El objetivo sería que, durante toda la vida útil del vehículo, el coste total de propiedad de un camión de hidrógeno para su propietario fuese equivalente al de un camión diésel.

A diferencia de las subvenciones actuales para la compra de vehículos, los pagos se efectuarían durante la operación del camión. El grupo contempla tres fórmulas:

  • un pago por cada kilogramo de hidrógeno consumido;
  • una cantidad por cada kilómetro recorrido;
  • un contrato por diferencias de carácter variable.

Según H2Accelerate, este sistema dirigiría los fondos hacia los vehículos que efectivamente están en servicio y vincularía el gasto público al ahorro real de emisiones.

Solo se cubriría el déficit que quede

El mecanismo no sustituiría a las ayudas existentes. Se añadiría a las subvenciones nacionales, las exenciones de peajes, los créditos para combustibles renovables previstos en la RED III y el futuro precio del carbono en el ETS2. Su función sería cubrir exclusivamente el importe que aún falte para igualar el coste de los camiones diésel.

En los países donde las políticas nacionales ya han conseguido que el hidrógeno sea competitivo —H2Accelerate considera que Alemania se acerca a ese escenario—, la ayuda europea podría ser muy reducida o incluso no ser necesaria. También serviría como red de seguridad si se recortan los incentivos o bajan los precios de los créditos.

El diseño propuesto se apoya en varios principios:

  • prioridad para camiones de cero emisiones de categoría N3 con una masa de 30 toneladas o más;
  • licitaciones competitivas para aprovechar mejor los fondos públicos;
  • cobertura de operaciones transfronterizas en corredores europeos;
  • convocatorias periódicas, con una reducción progresiva de las ayudas a medida que madure el mercado.

La confianza necesaria para invertir

Para Charles Cambournac, director gerente de Hyundai Hydrogen Mobility Germany, el principal reto para los operadores de flotas es «tener la seguridad de que este modelo de negocio seguirá vigente durante toda la vida útil del vehículo».

Hannah Bryson-Jones, portavoz de H2Accelerate, resumió así la necesidad del sector: «El último elemento consiste en ofrecer la estabilidad a largo plazo que necesitan los clientes para invertir a gran escala».

La propuesta es el tercer y último documento de una serie de recomendaciones políticas elaboradas por el grupo. Sus miembros son Daimler Truck, Linde, Hyundai Hydrogen Mobility, TEAL Mobility, TotalEnergies y Volvo Group.

Por qué los fabricantes presionan ahora

Los fabricantes de camiones deben cumplir los objetivos de reducción de las emisiones de CO2 fijados por la UE para los vehículos pesados nuevos: un 45 % menos en 2030, un 65 % en 2035 y un 90 % en 2040, siempre en comparación con 2019. Aunque la mayoría de los primeros pedidos corresponde a los modelos eléctricos de batería, la industria considera que el hidrógeno puede desempeñar un papel importante en el transporte de larga distancia y en las operaciones más exigentes.

Alemania se está convirtiendo en un banco de pruebas para el transporte pesado con hidrógeno. Daimler Truck ya ha establecido un calendario para entregar 100 camiones de hidrógeno a sus clientes. Además, en 2024 H2Accelerate ya reclamó incentivos que permitieran a esta tecnología competir en costes con el diésel.

Qué supondría para los transportistas

Para las empresas de transporte, el principal obstáculo no es solo tecnológico, sino también financiero. Los camiones de hidrógeno tienen un precio de adquisición más elevado, las estaciones de repostaje todavía son escasas y el coste del hidrógeno sigue siendo difícil de prever. Una garantía que igualase el coste total de propiedad al de un camión diésel trasladaría buena parte de ese riesgo al presupuesto público.

La puesta en marcha del mecanismo dependerá de las negociaciones sobre el próximo presupuesto a largo plazo de la UE. Hasta que se adopte una decisión, los transportistas que estudien incorporar esta tecnología tendrán que apoyarse en los programas nacionales, las exenciones de peajes y los créditos para combustibles, medidas que pueden variar de un año a otro.

También leer