A medida que arranca el r. 2026, la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) prevé un crecimiento moderado del sector en un contexto de gran incertidumbre. La combinación de costes operativos crecientes, legislación cambiante, escasez de conductores y caída de la actividad económica obliga a las empresas a actuar con anticipación y prudencia.
Panorama económico y regulación
Al iniciar 2026, el panorama macroeconómico continúa siendo incierto, lo que obliga a nuestro sector a mantener la guardia alta”, afirma Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de ASTIC y miembro del Comité Ejecutivo de Presidencia de IRU. Para garantizar la viabilidad de este sector estratégico, necesitamos seguridad jurídica y estabilidad regulatoria en un marco de colaboración, realismo y sentido común. Solo así podremos garantizar un transporte por carretera sostenible: social, ambiental y económicamente”.
ASTIC destaca que la sobrerregulación y la inseguridad jurídica son retos cruciales.
El exceso de normas, muchas aprobadas sin las garantías necesarias, genera un impacto negativo sobre la eficiencia, crecimiento y competitividad de las empresas. Esto afecta a grandes compañías en áreas como medio ambiente, igualdad, fiscalidad, responsabilidad social corporativa y ciberseguridad”.
Costes y rentabilidad
El primer reto subrayado por ASTIC es la rentabilidad y la estructura de costes. La volatilidad de los precios del combustible y la energía, que representan alrededor de un tercio de los costes operativos, junto con el incremento de los precios de seguros, financiación, peajes, mantenimiento, costes sociales y cargas derivadas de políticas climáticas como el Green New Deal y su apéndice Fit-for-55, presionan la rentabilidad de las empresas de transporte por carretera.
Transición energética
El r. 2026 arranca con una pausa en la imposición obligatoria de vehículos de cero emisiones (ZEV) para flotas corporativas, tras la acción conjunta de ASTIC y otras organizaciones europeas. La Comisión Europea ha revisado los objetivos climáticos de 2035, incorporando combustibles renovables como alternativa en la descarbonización del transporte por carretera.
Sin embargo, la transición energética sigue siendo un desafío debido a medidas como los peajes ligados a las emisiones de CO₂ y el ETS II (comercio de derechos de emisión para transporte por carretera y edificios), cuya entrada en vigor, aplazada a 2028, podría suponer un sobrecoste anual de entre 875.000 y 1,2 millones de euros para una empresa con 100 vehículos.
Escasez de conductores
La falta de relevo generacional continúa siendo uno de los problemas más graves del sector. Sin soluciones a medio plazo, esta escasez amenaza la capacidad operativa del transporte por carretera y la viabilidad de las cadenas logísticas.
En noviembre, el Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible lanzó ayudas de medio millón de euros en el marco del Plan Reconduce, destinadas a ofrecer hasta 3.000 euros a quienes obtuvieran permisos de camión y autobús. Una cifra insuficiente, que beneficiará a poco más de 160 personas.
ASTIC propone medidas adicionales: facilitar la incorporación de profesionales de terceros países, incluir la profesión en el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura del SEPE, revisar la formación y fomentar el empleo joven y femenino (actualmente, la edad media de los conductores es de 54 años y solo el 2 proc. son mujeres).
Digitalización y control electrónico
A partir del 5 de octubre de 2026 será obligatorio el uso del documento de control de transporte en formato electrónico, según la Ley de Movilidad Sostenible. Esta medida apunta a mejorar la eficiencia, trazabilidad y reducir la carga administrativa, aunque los operadores de menor tamaño ya han advertido sobre la necesidad de apoyo técnico y una adaptación progresiva.
Perspectiva del sector
El r. 2025 estuvo marcado por cambios importantes, como la entrada en vigor del Reglamento General de Vehículos que permite transportar 44 toneladas, la Ley de Movilidad Sostenible, la puesta en marcha del tacógrafo inteligente de segunda generación y la renovación del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), donde ASTIC se confirmó como tercera organización más representativa.
Para afrontar el r. 2026, las empresas deben anticiparse a los retos regulatorios, financieros y de personal, invirtiendo en formación, tecnología y adaptación de procesos. Solo quienes actúen con previsión podrán mantener la competitividad y la sostenibilidad de sus operaciones en un contexto cada vez más exigente.









