Créditos de la foto: Santeri Viinamäki, CC BY-SA 4.0

El gasóleo no afloja para el transporte: en la UE sigue un 8,1 % por encima del nivel previo

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El último seguimiento del mercado de combustibles de la IRU deja una idea clara: aunque el crudo ya ha bajado por debajo del nivel de referencia previo a la guerra, el gasóleo que pagan las flotas en Europa no acompaña esa caída. De hecho, el promedio ponderado en la Unión Europea (UE) continúa encareciéndose, por lo que el alivio todavía no llega a los transportistas.

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Según la organización, el Brent se situó en 72,49 dólares estadounidenses por barril el 3 de julio, lo que lo deja un 0,7 % por debajo del nivel de referencia del 27 de febrero. En cambio, el precio medio ponderado del diésel en la UE se movió en sentido contrario: subió hasta 1,766 euros por litro, un 8,1 % por encima de ese mismo nivel de comparación.

La IRU atribuye parte de esta divergencia semanal al fin de medidas fiscales en mercados clave. En Alemania expiró el 30 de junio la rebaja del impuesto energético de 0,14 euros por litro. Ese mismo día también terminaron en España la reducción del IVA del diésel y el apoyo profesional mediante tarjeta de combustible de 0,20 euros por litro.

El resultado es un desfase que complica la planificación: el crudo se está relajando, pero la retirada de ayudas llega antes de que el mercado del producto final se haya normalizado por completo.

El diésel en la UE sube pese a la bajada del Brent

En su actualización, la IRU indica que el promedio ponderado del diésel en la UE aumentó un 1,4 % en una semana, mientras que el Brent retrocedió un 3,5 %.

Para los compradores de combustible, el mensaje es que no basta con mirar el crudo para anticipar costes. Los márgenes de refino, las existencias de destilados, la fiscalidad y los esquemas de apoyo nacionales influyen en la velocidad con la que una bajada del petróleo termina reflejándose en el surtidor.

Además, la brecha entre el mercado más barato y el más caro dentro de la UE sigue rondando 0,90 euros por litro, lo que mantiene la estrategia de repostaje como una decisión comercial relevante para las operaciones internacionales.

Dentro de los países listados por la IRU, Países Bajos continúa como el mercado más caro, con 2,114 euros por litro. Le siguen Dinamarca (2,038 euros), Finlandia (1,968 euros), Bélgica (1,894 euros) y Francia (1,892 euros).

En el extremo opuesto aparecen Malta (1,210 euros por litro), República Checa (1,461 euros) y España (1,532 euros). No obstante, la IRU advierte de que la ventaja española podría reducirse a medida que el fin del paquete de apoyo se traslade de forma más completa a los precios en el surtidor.

En el Reino Unido, el diésel sigue un 17 % por encima del nivel de referencia

La presión también se mantiene al otro lado del canal. La IRU sitúa el diésel en el Reino Unido en 1,65 libras esterlinas por litro, un 17 % por encima del nivel de referencia del 27 de febrero. Esto deja a los transportistas británicos expuestos a un entorno de costes de combustible mucho más elevado de lo que sugeriría únicamente la evolución del crudo.

Y no es un fenómeno exclusivo de Europa. En Estados Unidos, la IRU señala el diésel en 1,282 dólares estadounidenses por litro, un 25,5 % por encima del nivel de referencia, pese a que el WTI está bastante más cerca de su nivel previo a la guerra.

Para la IRU, esto evidencia que, cuando el petróleo baja, el diésel tarda más en seguirlo: las pérdidas en refino, los márgenes de destilados y la reconstrucción de inventarios frenan el traslado de la caída a los operadores.

El calendario fiscal pesa más que el crudo

La actualización de la IRU sugiere que el riesgo inmediato para las empresas de transporte se ha desplazado: ahora preocupa menos el precio del crudo y más el calendario de decisiones políticas.

Cuando terminan las medidas de alivio, las flotas pueden encontrarse con un salto casi instantáneo de aproximadamente 0,14 a 0,20 euros por litro, incluso antes de que una eventual relajación del mercado se haga visible.

Esto es especialmente relevante para quienes operan a través de fronteras y pueden elegir dónde repostar. También añade complejidad a las cláusulas de recargo por combustible, sobre todo si los contratos se indexan al crudo y no al precio real del diésel en el surtidor.

Aun así, no todos los países se mueven en la misma dirección. La IRU destaca que Suecia ha introducido alivios adicionales, incluida una rebaja del impuesto energético de 0,82 coronas suecas por litro hasta el 30 de septiembre y una reducción del impuesto sobre el CO2 desde el 1 de julio hasta el 30 de noviembre. Noruega, por su parte, ha mantenido el alivio del impuesto por uso de la carretera y ha añadido una rebaja del diésel, con la vuelta a las tarifas normales prevista para el 1 de septiembre.

En Países Bajos, se ha prorrogado el tipo reducido del impuesto especial hasta el 1 de enero de 2027, aunque sin ampliar el apoyo.

Gas y AdBlue: otra partida que no da tregua

La IRU también avisa de que el gas ha dejado de moverse al ritmo del crudo. El TTF neerlandés alcanzó 44,22 euros por MWh el 3 de julio: un 8,4 % más en la semana y un 38,4 % por encima del nivel de referencia del 27 de febrero.

En el transporte por carretera, esto impacta de forma directa en las flotas que operan con GNL y, de manera indirecta, en el AdBlue. La IRU indica que, según datos del sector, el AdBlue se mantiene en torno a 0,65–0,90 euros por litro a granel y 0,90–1,20 euros por litro en surtidor.

Así, el panorama de costes de julio queda mixto: el crudo se modera, pero el diésel, los cambios fiscales nacionales y los insumos ligados al gas siguen impidiendo una bajada clara de los costes operativos.

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