La consultora calcula que el sector alcanzó en 2025 los 440,4 mil millones de euros, lo que supone un avance real interanual del 1,4 %. De cara a 2026, prevé que el crecimiento continúe, con una subida adicional del 1,6 % en términos reales, hasta los 447,6 mil millones de euros. Aun así, Transport Intelligence advierte de que, desde el arranque del año, el balance de riesgos se ha inclinado a la baja: el repunte de la incertidumbre energética en Oriente Medio y las revisiones a la baja del PIB en Alemania, Francia e Italia podrían afectar tanto a la demanda de transporte como a los costes operativos a lo largo de 2026.
El transporte internacional vuelve a ganar impulso
El avance llega después de un ejercicio casi estancado y encaja con una mejora gradual del entorno económico europeo. Sin embargo, el informe insiste en que la recuperación no es homogénea: el transporte internacional es el que más ha tardado en volver a una senda de crecimiento más sólida, tras dos años especialmente complicados.
En 2025, tanto el transporte nacional como el internacional contribuyeron al repunte. El mercado doméstico creció un 1,3 % y se situó en 303,6 mil millones de euros, mientras que el segmento internacional avanzó un 1,4 %, hasta los 136,8 mil millones de euros. Este último dato es relevante porque el transporte transfronterizo se contrajo en 2023 y apenas logró levantar cabeza en 2024, lo que sugiere que los flujos comerciales dentro de Europa empiezan a estabilizarse.
Para 2026, Transport Intelligence espera que el transporte internacional se comporte mejor que el doméstico. Su previsión es que el segmento internacional crezca un 2,2 %, frente al 1,4 % del mercado nacional. Este mayor dinamismo de los tráficos transfronterizos se asocia a una recuperación del comercio intracomunitario y a una normalización progresiva de la demanda tras el impacto energético de 2022, el reajuste pospandemia de los volúmenes y la corrección del mercado de transporte vivida entre 2023 y 2024.
Los costes siguen presionando al sector
El informe también subraya que los operadores mantienen la prudencia. En 2025, las matriculaciones de nuevos vehículos pesados cayeron un 10 % interanual. Según la consultora, este descenso no solo refleja una confianza contenida, sino también el cierre de ciclos de renovación de flota iniciados en años anteriores. En paralelo, el precio del diésel se moderó respecto a los máximos previos, lo que aportó cierto alivio en los costes de explotación.
Aun con ese respiro, las presiones de costes no han desaparecido. Transport Intelligence señala que la expansión de los peajes basados en CO2 en países como Alemania, Austria, Hungría y la República Checa está modificando de forma estructural la base de costes, especialmente para quienes operan con vehículos más antiguos y con mayores emisiones.
Crecimiento moderado a largo plazo
Con una mirada a más largo plazo, la consultora no anticipa un salto brusco, sino un crecimiento estable. Entre 2025 y 2030, el mercado europeo del transporte por carretera aumentaría a un ritmo real medio del 1,9 % anual, hasta alcanzar los 483,5 mil millones de euros al final del periodo.
De nuevo, el transporte internacional sería el que avanzaría con más fuerza en esos cinco años. Transport Intelligence proyecta una tasa media anual del 2,4 % para este segmento, que llegaría a 153,7 mil millones de euros en 2030. El mercado nacional, aunque sigue siendo claramente mayor por volumen, crecería a un ritmo medio anual del 1,7 %, hasta los 329,8 mil millones de euros.
Según Transport Intelligence, la evolución del mercado a medio plazo dependerá menos de un rebote cíclico puntual y más de factores estructurales: el empuje industrial en Europa Central y del Este, la descarbonización de las flotas, la escasez de conductores, la digitalización del transporte y un entorno regulatorio con costes cada vez más exigentes.









