Movimiento de contenedores en la terminal HHLA Container Terminal Burchardkai, en Hamburgo (Foto: HHLA/Martin Elsen)

El mercado del transitario se enfría: el exceso de capacidad presiona el transporte marítimo

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El negocio mundial del freight forwarding cerró 2025 con un balance sólido: alcanzó un valor de 208,1 mil millones de euros y registró un crecimiento real del 4,4 %. Sin embargo, la última previsión de Transport Intelligence (Ti) indica que el impulso posterior a la pandemia ya no actúa con la misma intensidad. El sector entra en una etapa más exigente, marcada por un comercio internacional menos dinámico, tensiones geopolíticas, exceso de capacidad en el transporte marítimo y cambios en los mapas de fabricación.

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Según Ti, el crecimiento se moderará hasta el 2,5 % en 2026 y la tasa media anual compuesta será de apenas el 2,3 % hasta 2030. En términos nominales, la desaceleración se aprecia aún más: en 2025 el mercado apenas avanzó, con un aumento de solo el 0,5 % si se mantienen constantes los tipos de cambio.

El contexto macroeconómico tampoco acompaña. El FMI prevé que el PIB mundial crezca un 3,1 % este año, lastrado por el conflicto en Oriente Medio y los choques energéticos asociados. Por su parte, la OMC estima que el volumen del comercio de mercancías avanzará únicamente un 1,9 % en 2026, frente al 4,6 % de 2025. Para los transitarios, resulta difícil compensar un entorno así.

Marítimo y aéreo: retos distintos, misma presión

El forwarding marítimo creció un 4,6 % en 2025, apoyado en el empuje del comercio electrónico, la expansión del comercio internacional y una mayor demanda de soluciones multimodales integradas. Pero ahora el segmento lidia con un exceso de capacidad de carácter histórico. Las disrupciones geopolíticas han ocultado parte del problema al desviar carga hacia rutas más largas y corredores alternativos, aunque solo de manera parcial.

Ti prevé que el forwarding marítimo avance un 2,6 % en 2026 y mantenga una tasa media anual compuesta del 2,9 % hasta 2030, lo que lo convertiría en el más sólido de los dos grandes segmentos del sector en ese periodo. Aun así, la presión sobre los márgenes seguirá siendo una constante.

En el transporte aéreo, el crecimiento fue del 4,1 % en 2025. Ti lo atribuye, en parte, a cargadores que pasaron del mar al aire a medida que se reducía la brecha de precios, y en parte al volumen del comercio electrónico chino y a los envíos anticipados hacia Estados Unidos antes de la entrada en vigor de aranceles.

La perspectiva para 2026 se presenta más inestable. Ti señala que el conflicto en Oriente Medio, que estalló a finales de febrero, recortó la capacidad mundial de carga aérea un 22 %, y que la capacidad Asia–Europa a través de la región cayó un 39 %. Los transitarios han tenido que redirigir y reorganizar operaciones con rapidez. A largo plazo, Ti prevé para el forwarding aéreo una tasa media anual compuesta más moderada, del 1,6 % hasta 2030.

Hacia dónde se moverán los flujos de carga

Más allá de las cifras, se está produciendo un cambio de fondo: parte de la capacidad industrial se desplaza desde China hacia Vietnam, India, Indonesia y México. Esta tendencia impacta directamente en los volúmenes por corredor y en las redes que muchos transitarios habían construido alrededor de flujos centrados en China.

A esto se suma la fusión DSV–Schenker, que está reconfigurando el panorama competitivo en la parte alta del mercado. El resultado es una combinación poco habitual: demanda más moderada, rediseño de cadenas de suministro y presión por consolidación, todo al mismo tiempo.

Como resumió Niki Frank, responsable de Asia Pacífico en DHL Global Forwarding, 2026 será “un año de realidades muy distintas para los cargadores según el modo, la geografía y la ruta”.

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