No es una reforma de fondo del sistema de tarificación viaria en Europa, sino un ajuste para que las reglas se interpreten y apliquen de forma más homogénea en toda la UE. El acuerdo también aclara que, por ahora, no habrá un esquema de descuentos vinculado al uso de semirremolques o remolques más eficientes energéticamente, aunque la Comisión Europea deberá volver a estudiar esta posibilidad.
Ajustes para encajar con los nuevos estándares de CO2
Los cambios pactados en la Directiva Euroviñeta están directamente relacionados con los nuevos estándares de emisiones de CO2 para vehículos pesados, que entrarán en vigor el 1 de julio de 2026. Como esos estándares influyen en la asignación de los camiones a distintas clases de peajes, los colegisladores han considerado necesario introducir instrucciones más precisas en el texto vigente.
Según el compromiso entre Parlamento y Consejo, la norma incorporaría, entre otros puntos, definiciones más precisas de vehículos de cero emisiones y de bajas emisiones, agrupaciones de vehículos, trayectorias de reducción de emisiones y niveles de referencia de CO2. La intención es que transportistas, operadores de peaje y autoridades nacionales trabajen con criterios comunes en toda la UE.
Hasta un 75 % de descuento para camiones de bajas emisiones
Uno de los elementos centrales del acuerdo es que se concreta con más detalle la posibilidad de que los Estados miembros apliquen tarifas más bajas a los camiones de bajas emisiones.
Si el texto se aprueba tal y como está pactado, los países podrían conceder a estos vehículos descuentos de hasta el 75 % en el componente del peaje destinado a la infraestructura, con una condición: que, al mismo tiempo, eximan por completo a los vehículos de cero emisiones de esa parte del peaje.
Este trato preferente podría aplicarse hasta el 30 de junio de 2031. A partir de esa fecha, cuando el alivio máximo para los vehículos de cero emisiones se reduzca al 75 %, el descuento máximo para los vehículos de bajas emisiones bajaría al 50 %.
En cualquier caso, la directiva solo habilitaría estas reducciones: no obligaría a los Estados miembros a implantarlas.
Los extensores de autonomía entran en juego, pero con condiciones
Los negociadores también han señalado que el acceso a descuentos se ampliaría a determinados camiones eléctricos equipados con un extensor de autonomía, es decir, un sistema diseñado para aumentar la distancia que puede recorrer el vehículo.
Eso sí, acordaron que las tarifas preferentes no se aplicarían a vehículos de cero emisiones modificados con un extensor de autonomía alimentado por combustibles fósiles y utilizado para recargar las baterías.
Sin incentivos por remolques más eficientes, de momento
Por último, los colegisladores descartaron vincular el nivel del peaje al uso de semirremolques y remolques con mayor eficiencia energética.
El Parlamento Europeo defendía este tipo de incentivos al considerar que podrían contribuir a recortar emisiones en el transporte por carretera, pero el Consejo no respaldó esa vía.
Según el planteamiento del acuerdo, diferenciar los cobros en función del tipo de remolque aumentaría la carga administrativa, complicaría los sistemas de recaudación y dificultaría el despliegue y el control de los servicios electrónicos de tarificación.
Aun así, el debate no se da por cerrado: la Comisión Europea deberá reevaluar si estas medidas podrían introducirse antes del 30 de junio de 2029.
La tramitación aún no ha terminado
El acuerdo alcanzado es provisional. Para que la directiva modificada se adopte, el texto todavía tendrá que recibir la aprobación formal del Parlamento Europeo y del Consejo, una vez concluyan las revisiones jurídicas y lingüísticas.
Con esta revisión se busca aportar más seguridad jurídica a transportistas, operadores de peaje y administraciones nacionales, y facilitar la aplicación de las nuevas reglas de tarificación basadas en el CO2 que empezarán a aplicarse a partir del 1 de julio de 2026.









