El World Container Index (WCI) de Drewry confirma el movimiento. En la semana cerrada el 18 de junio, el índice compuesto avanzó un 12 % y alcanzó los 3.969 dólares por contenedor de 40 pies (FEU). Según la consultora, el impulso llega tanto del Transpacífico como de las rutas Asia–Europa.
En el caso de Europa, la señal más clara se observa en los principales corredores de entrada desde China. Los fletes entre Shanghái y Róterdam subieron un 15 % hasta 4.342 dólares por FEU, mientras que la ruta Shanghái–Génova aumentó un 12 % y se situó en 5.756 dólares.
Carga anticipada y combustible: más presión sobre el mercado
Drewry atribuye el salto en Asia–Europa a una demanda elevada propia de la temporada alta, reforzada por el adelanto de embarques antes del ajuste previsto del combustible (bunker) a partir del 1 de julio. Este contexto, explica la consultora, ha dado margen a las navieras para aplicar recargos. Además, ya se han anunciado nuevos recargos de temporada alta y subidas de tarifas FAK a partir de julio.
También se percibe tensión por el lado de la oferta. Para la semana siguiente, Drewry contabilizó solo tres cancelaciones de salidas (blank sailings) en el tráfico Asia–Europa. Es una cifra menor que en el Transpacífico, donde se anunciaron seis, pero aun así apunta a una capacidad ajustada en la ruta hacia Europa.
La escalada ya se refleja en los comunicados comerciales de las navieras. Maersk, por ejemplo, actualizó su Peak Season Surcharge para los envíos desde el Lejano Oriente asiático hacia el norte de Europa y el Mediterráneo a partir del 7 de julio: 750 dólares para contenedores de 20 pies y 1.500 dólares para los de 40 y 45 pies. En los embarques con origen en Corea del Sur, la revisión se aplicará desde el 16 de julio.
Julio podría traer otra vuelta de tuerca
El movimiento no parece puntual. El 11 de junio el WCI compuesto ya había escalado hasta 3.549 dólares por FEU y, solo una semana después, sumó otro 12 % para marcar el máximo de 18 meses. En Asia–Europa, la ruta Shanghái–Róterdam pasó de 3.768 a 4.342 dólares en una semana, y Shanghái–Génova subió de 5.139 a 5.756 dólares.
El Transpacífico mantuvo la misma tendencia. Drewry registró un alza del 15 % en Shanghái–Nueva York, hasta 6.769 dólares por FEU, y del 10 % en Shanghái–Los Ángeles, hasta 5.142 dólares. Según la consultora, las navieras se están apoyando en recargos para modular la demanda, impulsada por el adelanto de carga ante los cambios arancelarios que se esperan en Estados Unidos en julio.
Drewry añade que el reciente acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán ha reducido la percepción de riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz. Aun así, advierte de que persisten dudas sobre su aplicación y sobre el impacto final en el transporte marítimo global.
Con este escenario, Drewry prevé nuevas subidas de las tarifas en las próximas semanas.









