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Maersk da un giro a sus previsiones y apunta a un EBIT de hasta 4.000 millones de dólares

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A.P. Moller-Maersk ha revisado al alza de forma significativa sus previsiones para 2026. La naviera pasa de contemplar un escenario con pérdidas operativas de hasta 1.500 millones de dólares a proyectar ahora un EBIT subyacente que podría alcanzar los 4.000 millones de dólares.

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El grupo danés atribuye este cambio de escenario a un mercado de contenedores que mantiene una demanda sólida —con especial impulso desde Asia— y a la escalada sostenida de las tarifas spot.

En este contexto, Maersk eleva su objetivo de EBITDA subyacente a una horquilla de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, frente al rango anterior de entre 4.500 y 7.000 millones. El ajuste más relevante se produce en el EBIT subyacente: la nueva guía se sitúa entre 2.000 y 4.000 millones de dólares, frente a la previsión previa, que oscilaba entre unas pérdidas de 1.500 millones y un beneficio de 1.000 millones.

La compañía también mejora su estimación de flujo de caja libre: ahora prevé un mínimo de -1.500 millones de dólares, cuando antes hablaba de al menos -3.000 millones. Además, revisa al alza su expectativa de crecimiento del mercado mundial de contenedores y lo sitúa en torno al 4 % en 2026 (antes lo estimaba entre el 2 % y el 4 %).

Los resultados completos del segundo trimestre se publicarán el 13 de agosto, pero esta actualización de previsiones ya supone un cambio notable de tono para la segunda mayor naviera de contenedores del mundo.

Hace apenas unos meses, 2026 se perfilaba como un ejercicio complicado para el transporte marítimo de línea regular. La entrada de nuevos buques, la volatilidad de los fletes y el deterioro del contexto geopolítico alimentaban el temor a un exceso de capacidad y a una erosión de márgenes. La guía anterior de Maersk reflejaba esa incertidumbre, al mantener abierta la posibilidad de un resultado operativo claramente negativo.

Ahora el escenario es distinto. En las últimas semanas, las tarifas spot han repuntado con fuerza, impulsadas por la demanda en las rutas de exportación desde Asia, por costes asociados a disrupciones y por el adelanto de envíos de muchos cargadores que buscan mover mercancía antes de posibles cambios en aranceles o en costes.

El índice World Container Index de Drewry se situó en 4.166 dólares por contenedor de 40 pies el 25 de junio: un 5 % más en una semana y el nivel más alto desde septiembre de 2024. La subida se explicó sobre todo por el tráfico transpacífico, con incrementos destacados en los trayectos de Shanghái a Los Ángeles y de Shanghái a Nueva York.

La recuperación de precios también se ha reflejado en los servicios Asia–Europa. En su última lectura, Drewry situó Shanghái–Róterdam en 4.392 dólares por contenedor de 40 pies y Shanghái–Génova en 5.759 dólares, mientras las navieras siguen aplicando subidas vinculadas a la temporada alta y a los costes de combustible.

En el caso de Maersk, la revisión sugiere que el repunte ya no se interpreta como un pico puntual del mercado spot. La compañía asume que la combinación de mayor demanda y fletes más altos tendrá un impacto relevante en el resultado del conjunto del año.

Más allá de la empresa, el anuncio se interpreta como una de las señales más claras hasta la fecha de que el sector del contenedor podría estar evitando la caída que muchos anticipaban para 2026. Tras el auge pospandemia y los beneficios vinculados a la crisis del mar Rojo en los últimos años, varios analistas advertían de una corrección a medida que entraran en servicio nuevos buques.

Sin embargo, la demanda y las disrupciones han vuelto a absorber parte de esa capacidad. El conflicto en Oriente Medio, la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz, la inestabilidad de las rutas, el adelanto de cargas ante los aranceles y el aumento de costes operativos han estrechado el mercado efectivo más de lo que sugeriría el simple crecimiento de la flota.

Con todo, la mejora de las previsiones de Maersk no implica que el sector esté libre de riesgos. Hapag-Lloyd, socio de Maersk en la Gemini Cooperation, todavía no ha anunciado una revisión similar. En mayo, la naviera alemana mantuvo su previsión para 2026: un EBITDA de entre 1.100 y 3.100 millones de dólares y un EBIT que va desde unas pérdidas de 1.500 millones hasta un beneficio de 500 millones. También advirtió de que el escenario seguía sometido a una elevada incertidumbre por la volatilidad de los fletes y el conflicto en Oriente Medio.

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