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Los fabricantes de remolques piden revisar VECTO: objetivos “imposibles” y riesgo de sobrecostes

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En la planta de Kögel en Burtenbach (Baviera), decenas de remolques se colocaron con precisión para dibujar un enorme “SOS”. La escena, concebida como un aviso directo a Bruselas, refleja el malestar del sector: los objetivos actuales de reducción de CO2 para remolques y remolques con lanza se consideran, a día de hoy, fuera del alcance técnico, con posibles efectos sobre precios, inversiones y empleo en la industria europea.

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Al acto acudió Hubert Aiwanger, viceprimer ministro de Baviera. Pero el mensaje no se limita a una protesta local: distintos fabricantes europeos están elevando la presión para que la normativa se ajuste antes de entrar en su etapa más determinante.

VECTO también entra en el terreno de los remolques

VECTO (Vehicle Energy Consumption Calculation Tool) es el modelo de cálculo que utiliza la Unión Europea para asignar valores de emisiones de CO2. En el caso de los remolques y los remolques con lanza, el marco legal es el Reglamento (UE) 2024/1610. Según estas reglas, el valor de emisiones simulado deberá reducirse para 2030 en un 10 % en remolques y en un 7,5 % en remolques con lanza.

Los fabricantes cuestionan el planteamiento de base. Recuerdan que estos vehículos no tienen cadena cinemática propia y no emiten CO2 por sí mismos durante la operación. A su juicio, basarlo todo en simulaciones no refleja ni las condiciones reales de explotación ni la enorme variedad de operaciones que cubren en el transporte.

El sector europeo se coordina para presionar por cambios

La acción del “SOS” de Kögel forma parte de una campaña más amplia. El 1 de julio de 2026, los primeros ejecutivos de los mayores fabricantes de remolques de Europa se reunieron en Koningshooikt (Bélgica) para firmar una declaración conjunta y una petición dirigida a la Comisión Europea y al Parlamento Europeo.

En ese documento, los firmantes advierten de que el Reglamento 2024/1610, tal y como está redactado, puede restar competitividad a la industria europea. Piden adelantar la revisión a 2026, rebajar el objetivo de reducción al 5 % y retirar progresivamente las exigencias específicas para remolques a medida que se generalicen las cabezas tractoras de cero emisiones.

Ocho fabricantes ya llevaron el asunto ante los tribunales

Las últimas iniciativas llegan tras acciones legales previas contra la Comisión Europea. En 2025, ocho fabricantes europeos de remolques presentaron una demanda para impugnar el Reglamento 2024/1610 y exigir su modificación.

Las empresas que acudieron a los juzgados fueron Fliegl, Kögel, Krone, Langendorf, Schmitz Cargobull, Schwarzmüller, System Trailers y Wecon. En conjunto, representan más del 80 % de las matriculaciones de remolques en Alemania y más del 70 % en Europa.

Los fabricantes subrayan que no cuestionan los objetivos climáticos. Su crítica se centra en una metodología que —según su visión— premia soluciones teóricas que, en la práctica, pueden recortar la capacidad de carga útil, obligar a realizar más viajes y, en consecuencia, aumentar el tráfico en carretera.

Alertan de sanciones y de un encarecimiento de los vehículos

El “SOS” construido con remolques buscaba situar estas demandas en la agenda comunitaria. El sector asegura que apoya la reducción de emisiones, pero reclama una regulación viable desde el punto de vista técnico, con sentido económico y basada en el uso real de remolques y remolques con lanza.

Kögel y otros grandes fabricantes europeos sostienen que, con la tecnología disponible hoy, los objetivos actuales no se pueden alcanzar. Según los cálculos de Kögel, en su caso las sanciones podrían llegar a 64 millones de euros al año. Para compensar ese impacto, el precio de los remolques podría incrementarse hasta un 50 %.

Según los fabricantes, el efecto no se quedaría en las plantas de producción. Un mayor coste de compra podría trasladarse a lo largo de la cadena —desde transportistas y operadores logísticos hasta el cliente final—. Además, el sector advierte de que el enfoque actual podría afectar a 70.000 empleos en la fabricación de remolques en Europa.

Los planes de inversión en Burtenbach, en el aire

Kögel afirma haber destinado varios millones de euros a Burtenbach en los últimos años. Entre las inversiones figuran una línea de producción para un nuevo vehículo frigorífico y la ampliación del recinto para habilitar espacio para otra nave. La empresa sostiene que las consecuencias económicas del marco VECTO vigente podrían poner en riesgo esos proyectos y el desarrollo a largo plazo de la planta.

Durante el acto, Hubert Aiwanger señaló que el sector del remolque y la logística no necesita más cargas derivadas de lo que calificó como “regulaciones poco realistas y excesivas desde Bruselas”. También remarcó que las pequeñas y medianas empresas no cuentan con recursos financieros o tecnológicos ilimitados para adaptarse con rapidez a nuevas exigencias.

El sector pide ahorros reales, no solo resultados de simulación

Markus Siegner, consejero delegado de Kögel Trailer GmbH, explica que la compañía lleva tiempo apostando por diseños más ligeros con el objetivo de reducir el consumo de combustible y las emisiones asociadas al transporte.

Para Kögel, el marco VECTO actual no encaja con la realidad del mercado y genera una presión desproporcionada sobre las empresas. La compañía pide soluciones que equilibren la política climática con la competitividad de la industria europea.

Entre las peticiones figura revisar la herramienta VECTO-Trailer, suspender las sanciones hasta que los objetivos sean técnicamente alcanzables y tener en cuenta la implantación de cabezas tractoras de cero emisiones al definir metas vinculadas a los remolques.

 

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