Puerto de Livorno

Los puertos se convierten en centros de datos: el vídeo ya manda en la operativa diaria

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Hoy, un puerto es mucho más que un punto de entrada y salida de mercancías: es uno de los entornos logísticos más exigentes que existen. En superficies enormes se encadenan atraques de buques gigantes, se mueven millones de contenedores, se gestionan mercancías peligrosas, circulan pasajeros por las terminales y miles de profesionales sostienen procesos que ocurren en paralelo. Y cada interacción deja rastro en forma de datos.

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Por eso, cada vez más autoridades portuarias apuestan por plataformas conectadas, automatización y herramientas basadas en inteligencia artificial. Aun así, no todos han completado el salto hacia un modelo de “puerto inteligente” plenamente integrado. En ese camino hay una fuente de información que a menudo se infrautiliza: el vídeo.

Un activo infrautilizado a la vista de todos

Basta con recorrer cualquier gran puerto para ver cámaras por todas partes: en grúas pórtico, a lo largo de los muelles, en accesos, terminales y viales internos. En la última década larga, muchas instalaciones han desplegado redes de videovigilancia extensas, pensadas sobre todo para reforzar la seguridad y revisar incidentes a posteriori.

La cuestión, ahora, es evidente: ¿ese material se limita a almacenarse o se está aprovechando para mejorar la operativa?

En muchos casos, el uso del vídeo sigue siendo reactivo: ocurre algo, se revisan grabaciones y se decide qué hacer. Con los volúmenes actuales, ese esquema se queda corto. Un ejemplo lo ilustra bien: el Puerto de Algeciras mueve más de 105 millones de toneladas al año, recibe cerca de medio millón de camiones y además canaliza millones de pasajeros. A esa escala, revisar después de los hechos ya no basta.

De la videovigilancia a la inteligencia operativa

La forma de utilizar las cámaras está cambiando a gran velocidad. Las redes que antes se concebían casi exclusivamente para seguridad empiezan a convertirse en una herramienta de control y apoyo a la toma de decisiones.

Con los sistemas actuales de gestión de vídeo, las grabaciones dejan de ser un archivo “en bruto” y pueden transformarse en información estructurada y consultable. En lugar de dedicar horas a buscar escenas, los equipos pueden responder preguntas muy concretas: ¿en qué punto se están generando cuellos de botella en el patio de contenedores? ¿Qué zonas concentran más actividad en determinadas franjas horarias? ¿Cuándo se revisó por última vez un área?

En la práctica, el vídeo empieza a formar parte del día a día del puerto, no solo del análisis posterior a un incidente.

Un caso real: el Puerto de Livorno

El Puerto de Livorno, en Italia, muestra bien este enfoque orientado a la operativa. Se trata de un puerto multipropósito que atiende más de 6.300 escalas al año y mueve en torno a 664.000 TEU. Además, da servicio a varios millones de pasajeros de ferris y cruceros y mantiene un tráfico RoRo relevante.

En un entorno tan dinámico, el vídeo en tiempo real se emplea para estudiar patrones de movimiento en las áreas de contenedores. El objetivo es anticipar posibles interrupciones y hacer los procesos más fluidos. Cada vez con más frecuencia, lo que “dice” el vídeo se incorpora directamente a las decisiones operativas.

La infraestructura de Livorno incluye más de 200 cámaras conectadas por red, desplegadas en distintas zonas, incluidas áreas de agua, muelles y otros puntos sensibles. A ello se suman funciones como lectura de matrículas, detección de contenedores y de personas, análisis térmico y sensores ambientales para vigilar entradas de agua y posibles episodios de contaminación.

Con todo ello se construye una visión integrada de la situación, donde confluyen en una misma pantalla la seguridad, la operativa y la información ambiental.

Seguridad, sostenibilidad y rendimiento: todo en la misma imagen

A los operadores portuarios ya no se les pide únicamente seguridad. Los episodios de meteorología extrema y unas exigencias ambientales más estrictas añaden presión a la gestión diaria.

En Livorno, por ejemplo, las herramientas ópticas y térmicas ayudan a detectar de forma temprana contaminación o variaciones anómalas de temperatura. Cuando los ríos se desbordan, pueden arrastrar residuos hacia las dársenas, generando riesgos de seguridad y afectando a la continuidad operativa. La monitorización constante permite identificar antes este tipo de amenazas.

Además, disponer de una “imagen común” facilita la coordinación entre actores. Aduanas, policía portuaria y equipos de seguridad pueden trabajar con la misma información, lo que mejora la colaboración y acelera la toma de decisiones.

La importancia de apostar por plataformas abiertas

Un puerto reúne necesidades técnicas muy distintas: cámaras de alta resolución en accesos, soluciones especializadas para identificar contenedores y sistemas de sensores para el control ambiental, entre otras.

De ahí que ganen terreno las estrategias basadas en plataformas abiertas. Integrar tecnologías diversas y ampliar capacidades de forma gradual resulta más sencillo, manteniendo la infraestructura flexible y preparada para adaptarse a nuevas exigencias.

El siguiente paso: gemelos digitales

Uno de los avances más relevantes consiste en conectar el vídeo con los sistemas operativos, las redes de sensores y los datos ambientales dentro de los llamados gemelos digitales.

El resultado es una representación digital del puerto que se actualiza de manera continua. Con estos entornos se pueden ejecutar simulaciones —por ejemplo, evacuaciones, flujos de tráfico o incidentes ambientales— sin interferir en la actividad real.

El Puerto de Amberes ya trabaja con este enfoque. Más de 700 cámaras georreferenciadas aportan datos que se vinculan a mapas digitales y sistemas operativos, lo que permite detectar y evaluar incidentes con mucha mayor rapidez.

La eficiencia, una ventaja competitiva

En un sector donde el rendimiento se mide a menudo en minutos por movimiento de contenedor, la visibilidad basada en datos puede marcar diferencias reales. Retrasos pequeños se convierten en costes enormes cuando se multiplican por millones de movimientos.

En muchos puertos, la base técnica ya existe: las cámaras graban de forma continua y el material se almacena. La cuestión ya no es tanto si hay que invertir, sino cómo sacar mucho más partido a los datos que ya se están generando.

Pasar de un uso reactivo del vídeo a un control operativo integrado y guiado por datos es un paso clave en la digitalización portuaria. Livorno y Amberes muestran cómo puede materializarse ese cambio.

Sobre el autor

El Dr. Barry Norton es Fellow en Milestone Systems, proveedor internacional de tecnología de vídeo y analítica basada en datos con sede en Copenhague. Cuenta con más de 20 años de experiencia en investigación aplicada centrada en analítica de vídeo y sistemas inteligentes, y anteriormente fue Head of Digital Platform en A.P. Moller-Maersk.

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